Ni un día sin leer





No puede pasar en nuestra vida ni un día sin leer, es inevitable. A diario pasan por nuestras manos o nuestros ojos las palabras, las frases y las ideas que se comparten a través de la lectura.

Podemos decir que este gran regalo nos ha sido dado para compartir y crecer.

Hay tanta gente en este mundo que no sabe leer, pareciera imposible que en este siglo aún hayan seres que no puedan leer, las circunstancias son muchas. Y sería bueno revisarlas entre todos y todas.


Recuerdo que de pequeña leía de vez en cuando algún cuento, comic o revista que caía en mis manos. Juntaba las palabras y encontraba el sentido. No era muy consciente de por qué leía, no lo pensé jamás, sólo leía. Pero a medida que leía quería más, y más. Aunque de pequeña no tuve guías literarios, quiero decir, mi madre trabajaba durante el día, la pobre apenas tenía tiempo para ir de un lado para otro con nosotros, para trabajar sin tregua y darnos de comer, si, ella sola. Eso si, recuerdo a mi madre enseñándome las vocales, haciéndome dibujar planas enteras de a, e, i, o, u...Mi bisabuela sólo tenía tiempo para cuidarnos cuando estaba, pero de su mano dura, a veces demasiado, aprendimos a leer en casa. Los seis hermanos y hermanas lo aprendimos en casa.

Ponerme el uniforme del colegio, sentarme frente a un cuaderno con las páginas limpias, dibujar letras y llenar de colores esas líneas daba sentido a mi vida. Me sentía parte de los otros, sentía que ir a aprender me hacía diferente, me daba importancia, ponerme el uniforme era como ponerme un traje de súper héroe.

Desde entonces fue creciendo en mi la necesidad de aprender. Los libros llegaban a mi de manera algo mágica; todos tenían que ver con un momento de mi vida. Empecé relativamente joven a leer, a leer de verdad, sabiendo lo que leía y dejándome rajar la cabeza en varias partes por esos libros, porque así lo sentí, esos libros hicieron estallar mis ideas, mis sueños, mi realidad y mi fantasía. Ahora soy bailarina y hago teatro (el teatro también llegó a mi por la literatura), pero esa es otra historia.


He creado este espacio para compartir con vosotras y vosotros momentos literarios, escritores y títulos de libros que hagan estallar nuestras mentes y las liberen, o nos hagan soñar, que nos inspiren, que hagan más inmenso nuestro mundo.

Tengo la fortuna de rodearme de grandes escritores y lectores. Me gustaría que estuvierais entre ellos, que llenemos más cabezas y almas de luz literaria, de luz.


Así que bienvenidas y bienvenidos a este lugar llamado “Ni un día sin leer”.

Sé que es sólo el principio de algo hermoso.


Y como primera consigna me gustaría que compartieras de manera breve con nosotros cómo fue tu primera lectura consciente, o la que recuerdas de tu infancia y cómo influyó en ti.

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